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Jorge Calquin

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soy una persona mas bien sincera y chacotera....me encanta la libertad y la buena onda..el sonreir siempre...me concirero sencible en algunas cosas...soy amante de las cosas de Dios y muy amigo de mis amigos.... mi cita favorita....con alguien a quien amo.....
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jucech  
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October 29

Saldrá una vara del tronco de Isaí,
y un vástago retoñará de sus raíces. 
Isaías 11:1

El Renuevo

       Después de que no sólo el reino del norte de Israel, sino también Judá y la familia real de David se entregaron por completo a la idolatría, Dios permitió que los judíos fueran llevados en cautiverio a Babilonia. Entonces Judá dejó de ser una nación independiente y con esto se acabó provisionalmente la monarquía oficial de David. Sin embargo, el tronco de Isaí (el padre de David) permaneció. En el tiempo determinado por Dios se cumplió la profecía de Isaías. La raíz de David retoñó y produjo un vástago: Jesucristo, el verdadero hijo de David.

       En los profetas, otras referencias a ese vástago aluden a Cristo, como el Espíritu Santo nos lo muestra en los evangelios.

       Jeremías 23:5 dice: “He aquí que vienen días… en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey”. Del mismo tenor es el capítulo 33:15. En el evangelio de Mateo hallamos al renuevo presentado como Rey (Mateo 2:2; 21:5).

       En Zacarías 3:8 está escrito: “He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo”. Esto nos lo recuerda el evangelio según Marcos, quien nos presenta al Señor Jesús como siervo y profeta.

       Zacarías 6:12 habla del “varón cuyo nombre es el Renuevo”. Este pasaje alude al “Hijo del Hombre”, designado así en el evangelio de Lucas.

       Finalmente, Isaías 4:2 menciona el renuevo que “será para hermosura y gloria”. Es lo que el Señor Jesús fue como Hijo de Dios, tal como le vemos desde el primer capítulo del evangelio de Juan: “Vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre” (1:14).

estudio biblico

B E N E F I C I O S

en  momentos  de  Crisis

(Génesis 27:41 al 28:22; y 31:1 al 33:20)

 

Los encuentros con Dios  transforman nuestras vidas y nos preparan para que nos enfrentemos con éxito a las muchas dificultades y crisis de la vida. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres”. Génesis 28:15

OBJETIVOS:

1.-  Aprender más sobre el desarrollo de las relaciones de Jacob con Dios.

2.- Considerar las diferentes maneras en que Dios se manifiesta a Jacob, lo cual puede ilustrar la variedad en la revelación de sus planes para nosotros.

3.- Entender mejor lo que Dios está realizando en nuestras vidas y los distintos medios que él está usando para tales efectos.

4.- Permitir que Dios cambie nuestras vidas a fin de que estemos preparados para enfrentarnos a las distintas situaciones.

5.- Ser persistentes en demandar una bendición especial de Dios como lo hizo Jacob en Peniel.  "No te dejaré, si no me bendices"

Se obtiene la victoria.-  Dios estaba estableciendo el fundamento de una nación escogida a través de sus manifestaciones y relaciones con los patriarcas. Pero el proceso de formación de caracteres pareciera haberse agudizado en la persona de Jacob, con quien Dios trató en una forma muy personal. El primer encuentro que tenemos con Jacob no parece darnos muchas esperanzas. Allí más bien se nos presenta como una roca áspera y deforme, no como una roca labrada para servir de cimientos de un pueblo. Pero Dios, con toda paciencia va haciendo desaparecer de Jacob el egoísmo, las actitudes de astucia y todas las asperezas de carácter y personalidad. Hasta que vemos a este hijo de Isaac convertido en un hombre especial, como una pieza especial, tallada a la medida exacta para el edificio.

 

1.-  LA  CONFIRMACION  DE  UNA  PROMESA.-   Génesis 27:41-28:22

A.-  Jacob escucha la voz de Dios.-  Rebeca temblaba de pavor ante las noticias que se tenían de los planes malignos de Esaú de matar a su hermano Jacob tan pronto como su padre Isaac muriera. Por eso fue que inmediatamente salió con otro plan de su propia invención - haría arreglos para enviar a su hijo en un viaje largo en busca de una esposa de su misma raza. Ella estaba segura que en todo ese tiempo desaparecería la ira de Esaú.

¿Cómo se las ingenió Rebeca para convencer a Isaac de que era necesario enviar a Jacob a Harán?  Ella empezó argumentando y renegando por la actitud de Esaú al haber tomado para sí esposa de entre las mujeres de los alrededores. Luego dijo que su vida sería la más miserable si también su hijo Jacob decidía hacer lo mismo.

Isaac, inocente aceptó las palabras de su esposa como una razón correcta y suficiente. El llamó a Jacob y le dio instrucciones para que no pensara en casarse con ninguna de las muchachas cananeas sino que fuera a Harán, a casa de su tío Labán y se casara con una de sus primas.

Isaac pronunció una cuádruple bendición sobre su hijo Jacob: (1) Que Dios te dé muchos hijos. (2) Que Dios te convierta en una gran nación. (3) Que Dios te conceda todas las bendiciones que le dio a Abraham. (4) Que llegues a ser el dueño de la tierra de Canaán.

B.-  Jacob recibe la promesa de Dios.-  Jacob inició su largo y aventurero viaje sin tener siquiera una idea de que contaría con visitación divina alguna. Cerca de la aldea llamada Luz, como a unos cien kilómetros de la casa de sus padres tomó una piedra y la usó como cabecera y se acostó a dormir bajo el maravilloso cielo estrellado. Allí tuvo un sueño que jamás olvidaría: una escalera o rampa de muchísimas gradas, que tocaba el cielo y la tierra. Sobre dichas gradas desfilaban numerosos ángeles que descendían y ascendían.

En el extremo superior de la escalera estaba Jehová, quien se identificó como el Dios de Abraham y de Isaac; y ahora estaba delante de Jacob.  Dios le dio a Jacob siete promesas con lo que sobrepasaba el número de bendiciones que Isaac su padre le había dado:

(1) Yo te daré a ti y a tus descendientes la tierra sobre la cual estás acostado. (2) Tus descendientes serán como el polvo de la tierra por su número. (3) Tus descendientes se extenderán por los cuatro puntos cardinales. (4) Todas las naciones de la tierra serán bendecidas por causa tuya y de tus descendientes. (5) Yo estaré contigo y te protegeré por dondequiera que fueres. (6) Volveré a traerte a esta tierra. (7) No te dejaré ni te olvidaré hasta que haya realizado todo lo que te estoy prometiendo ahora.

Este sueño tan maravilloso y extraordinario sacudió a Jacob y lo despertó completamente. El temía haberse encontrado con el lugar mismo de la morada de Dios.

 

Pero eso fue que tan pronto como amaneció realizó un rito ceremonial en aquel sagrado lugar colocando verticalmente la piedra que había usado como cabecera. Luego, derramó aceite de olivas sobre la piedra para establecer un acto memorial. Seguidamente le puso por nombre a aquel lugar, "Casa de Dios". Después de eso Jacob hizo un solemne voto delante de Jehová.

¿Se nota algún tipo de negociación de parte de Jacob con Jehová en Betel?  En esta ocasión Jacob no le pidió a Dios nada más de lo que ya le había sido prometido. Lo que hizo fue prometer tres cosas si llegaban a cumplirse las promesas del Señor: (1) Jehová sería su único Dios. (2) La piedra de Betel se convertiría en un sitio de adoración. (3) Le daría al Señor la décima parte de todo lo que Él le diera.

¿Qué es lo menos que debemos a Dios debido a su fidelidad?  Jacob hizo tres promesas delante de Dios las que cumpliría si Dios era fiel a lo que le había prometido. Nosotros sabemos hoy que Dios es fiel; contamos con el registro inspirado de todo lo que Dios ha hecho por y con la humanidad en el Antiguo Testamento y tenemos la más completa revelación de sí mismo en el Nuevo Testamento.

El debe ser nuestro único Dios y debemos consagrar nuestras vidas para rendirle adoración sólo a él. Darnos a nosotros mismos a Dios es nuestra primera responsabilidad. Luego, también es parte de nuestra adoración el darle a él una décima parte de todo lo que él nos dé. Indudablemente algunos argumentarán que el diezmo es algo que pertenece sólo al Antiguo Testamento y que ya no está en vigencia desde la aparición del Nuevo Testamento. Sin embargo, la misma motivación que hizo a Jacob prometer el diezmo a Dios es la que nos mueve hoy a nosotros para dar a Dios de lo que él nos da.

Jesús enfrentó al fariseo diciéndole: “diezmáis la menta y la ruda, y toda hortaliza…” esto es necesario hacer, sin dejar aquello. (Lucas 11:42) y a otro fariseo, que dijo: “doy diezmo de todo lo que gano…  (Lucas 18:12); lo que prueba que el diezmo fue una práctica en los tiempos de Jesús. 

En 1ª Corintios 9:13-14 dice: ”¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, coman del templo, y que los que sirven al altar, del altar participen?  Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”.

Pablo señala por lo menos dos razones para dar: "Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado" (1ª Corintios 16:2).

También: "Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre" (2ª Corintios 9:7).  En 1ª Timoteo, agrega Pablo: “Digno es el obrero de su salario”; y en Hebreos 7:8, leemos: “aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales”.

 

 

2.-  UNA  COMPETENCIA  QUE  LLEGA  A  SU  FIN.-  Génesis 31:1-55

A.-  Jacob vuelve a oír de Dios.-  Las ventajas que Jacob obtuvo en los rebaños hicieron que los hijos de Labán argumentaran en forma maliciosa la conducta de Jacob.  Este hizo varias clases de experimentos en el proceso del engendramiento y procreación de las ovejas, pero el grado de éxito que alcanzó en todo esto no se puede adjudicar totalmente a ninguna de las técnicas y tramas de Jacob, sino a las bendiciones de Dios sobre él. Cuando Labán vio la prosperidad que Dios le estaba dando a Jacob y la forma como éste aumentaba su ganado y mejoraba en todo sentido, se llenó de celos y se convirtió en enemigo de su propio yerno.  Dios visitó una vez más a Jacob; esta vez fue para darle órdenes expresas de que regresara a su hogar paternal. Entonces él tuvo una plática en privado con Raquel y Lea para hacerles ver todo lo que habría de suceder. Durante esa plática con sus mujeres, él fue muy claro y específico al testificar que toda su prosperidad y el éxito que había tenido en sus técnicas aplicadas a la procreación y reproducción de los rebaños se debía a la ayuda e intervención directa de Dios en el asunto. También atribuyó a Dios sus planes de volver a Canaán.  Raquel y Lea estuvieron de acuerdo con él en sus consideraciones de que Labán, el padre de ellas, había sido muy injusto con Jacob y con ellas mismas. De manera que estuvieron muy dispuestas a hacer el viaje con Jacob, tal como Dios se lo había ordenado.

B.-  Jacob se separa de Labán.-  Labán se encontraba ausente de casa, en un largo viaje para trasquilar sus rebaños en campos lejanos. De modo que Jacob aprovechó esta oportunidad para tomar a su familia e iniciar el viaje de regreso a Canaán. No fue sino hasta tres días después cuando le llegaron a Labán las noticias de la huida de Jacob y su familia. Inmediatamente reunió a varios de sus siervos y salió en una misión de persecución para hacer volver a su yerno, como si éste hubiera sido un esclavo huyendo de su amo. Labán tuvo que caminar siete días para dar alcance a la caravana de Jacob. Aquí hubo una demostración de que Dios tiene variadas formas de obrar cuando se trata de proteger y ayudar a los suyos. Jehová se le apareció en un sueño a Labán y le dijo que tuviera mucho cuidado aun de la manera cómo le hablaría a Jacob.

Solamente podemos especular o imaginar lo que habría ocurrido si Dios no se le hubiera aparecido a Labán. No sabemos qué cosas le hubiera dicho, si Dios no hubiera intervenido. Aun así, Labán se expresó en una manera descortés acusando a Jacob y menospreciándolo por haberse comportado como un muchacho triste por la casa de su padre. (Vea 31:25-30.) Jacob no se defendió delante de Labán; únicamente le manifestó el temor y la desconfianza que siempre le había tenido.

Lo que si disgustó terriblemente a Jacob fue que su suegro lo acusara de haberle robado sus dioses. El ni siquiera se imaginaba que Raquel había llevado consigo las imágenes de su padre y cuando éste no las encontró, por cuanto ella las ocultó de una manera bastante astuta, Jacob se indignó contra su suegro y aprovechó el momento para reclamarle muchas cosas. Lo acusó de haberlo tratado muy mal a él y a su familia, a pesar de haberle dado veinte años de fiel servicio. 

 

De manera firme y clara, Jacob señaló a Dios como la causa y fuente de su prosperidad. A pesar de los repetidos intentos de Labán de sacar ventaja de Jacob, Dios continuó bendiciéndolo y prosperándolo en todo.

Enseñanza práctica.- Cuando Dios interviene, las situaciones cambian dramáticamente. Labán inició la persecución de Jacob con ira y resentimientos, y probablemente con intenciones homicidas. Entonces intervino el Dios de paz y de gracia y el drama entre aquellos dos personajes históricos terminó en una dulce y amistosa despedida que no deja de conmovernos el corazón siempre que la leemos.  Cuando un niño llora a consecuencia de algún dolor o una terrible enfermedad, lo más natural es que sintamos desesperación y angustia. Sin embargo, si Dios interviene en ese momento, las lágrimas de dolor pueden convertirse en lágrimas de alegría y agradecimiento.

Cuando no parece haber una manera de salir de los apuros, lo más normal es que nos preocupemos. Pero Dios es capaz de hacer surgir un elemento que puede venir a transformar el panorama completamente. Quizá él provea un trabajo inesperado o dinero que no teníamos en nuestro plan; quizá él nos muestre una manera diferente y suficiente para resolver nuestras necesidades y nuestros problemas. Cuando se pierde el empleo; cuando el médico diagnostica una enfermedad incurable, cuando la desesperación, la angustia o la frustración asaltan la vida del cristiano, Dios puede intervenir. El puede hacer que la situación cambie totalmente para la gloria de su bendito nombre.

3.-  SE  EVITA  UNA  CONFRONTACION.-  Génesis 32:1-23; 33:1-16

A.-  Jacob se prepara para encontrarse con Esaú.-  Jacob se había librado de una confrontación desastrosa con su suegro Labán por medio de la oportuna intervención de Jehová. Pero ahora estaba a punto de enfrentarse a una crisis aun más seria: la confrontación con su propio hermano que había dicho que lo mataría cuando lo viera. Y fue precisamente en ese momento de aguda prueba cuando Dios le permitió a Jacob encontrarse con muchos ángeles -tantos seres celestiales estaban rodeando su caravana que "Jacob dijo cuando los vio: “Campamento de Dios es este" (Gen.32:1, 2). Jacob se refería con estas palabras a un ejército celestial el cual cuidaba de ellos.

La visión de esta gloriosa compañía animó en gran manera a Jacob. El tomó el paso decidido y valiente de enviar mensajeros a su hermano a Edom. Estos llevaban la misión de anunciarle a Esaú la llegada de su hermano y a la vez pedirle que fuera amistoso y perdonador. Pero en lugar de recibir como respuesta un informe de perdón y amistad de parte de Esaú, los mensajeros le trajeron las malas noticias de que su hermano ya venía en camino a recibirlo con un ejército de 400 hombres.  Al principio Jacob tomó las medidas de emergencia a su alcance: dividió a su familia y su rebaño en dos campamentos con la esperanza de que si Esaú atacaba un campamento, el otro podría escapar. Luego, no hizo más que dirigirse con todas sus fuerzas humanas y espirituales a su única fuente de protección: “el Señor que le había prometido guardarlo y estar siempre a su lado”.

 

 

¿Cómo quiere el Señor que nos acerquemos a él en momentos de angustia y temor?  Jacob se preocupó demasiado cuando supo que Esaú había salido a su encuentro. Ya para entonces él conocía a Dios lo suficiente como para dirigirse a él en busca de ayuda. Hasta ese momento había sido Dios quien había tomado siempre la iniciativa en ayudar a Jacob o manifestarse a él. Pero ahora era Jacob quien buscaba a Dios con toda humildad, recordándole la promesa que le había hecho y suplicándole que lo librara de lo que le pudiera venir.

"Menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo" (Génesis 32:10). Estas expresiones de Jacob denotan una profunda humildad de su parte y nos pueden servir de modelo para nuestro acercamiento a Dios en oración. En lugar de demandar, reclamar o simplemente pedir debiéramos admitir humildemente todas nuestras debilidades mientras le recordamos a Dios sus benditas promesas hacia nosotros, tal como se encuentran en su palabra. Jacob estaba seguro de que era la voluntad de Dios que él regresara a su país. De manera que podía con toda confianza, pero también con toda humildad pedir al Señor su protección. Nosotros también debemos estar seguros de la voluntad de Dios para nuestras vidas y entonces pedir humilde y confiadamente "de acuerdo con su voluntad".

¿Sobre qué bases fundamentó Jacob su oración para que Jehová lo protegiera?  Jacob no hizo demandas a Dios. Solamente le recordó que había sido él quien le había dado instrucciones para que regresara a casa de sus padres. Le señaló también que entre sus promesas le había dado aquella que le aseguraba que sus descendientes serían innumerables como la arena del mar.

B.-  Jacob se encuentra con Esaú.-  Jacob hizo preparativos para que le fueran enviados a Esaú como presente un buen número de ovejas, cabras, camellos, vacas y asnos. Pero los acontecimientos que vinieron después de esto nos demuestran que era el Señor el que estaba obrando en el corazón de Esaú y que no necesariamente fueron los obsequios de Jacob los que condujeron a una reunión de hermanos tan hermosa.

Jacob se dirigió lentamente detrás de todos para encontrarse con su hermano. Otra manera en la cual Jacob manifestó su humildad fue inclinándose siete veces delante de Esaú.  Lo que sorprendió a todos en aquella ocasión fue que Esaú no manifestó ninguna señal de hostilidad. Es más, él corrió a abrazar a su hermano y besarlo con todo cariño y afecto fraternal. Jacob entonces tuvo el placer de presentarle a toda su familia a su hermano. Pero cuando trató de que su hermano recibiera los obsequios que le había preparado, éste se negó a aceptarlos. No fue sino hasta después de muchos esfuerzos por persuadir a Esaú que éste decidió aceptar lo que Jacob le ofreció.

IV.-  SE  LOGRA  LA  VICTORIA.- (Génesis 32:24-32).

Jacob tuvo que encontrarse cara a cara con Dios para poder estar preparado para encontrarse con su hermano Esaú. Este encuentro tuvo lugar cuando Jacob se encontraba a solas y se verificó en la forma de una lucha cuerpo a cuerpo.

 

Durante la lucha Dios le dislocó a Jacob la coyuntura de su muslo, sin embargo él siguió luchando con aquel varón (identificado en el versículo 30 como Dios). Jacob insistía en que no lo dejaría ir hasta que le diera su bendición. El varón le insistió en que le dijera cual era su nombre - el nombre que tenía el significado de "suplantador". Cuando Jacob confesó su nombre, entonces el varón le dio una bendición que “le vino en forma de un nuevo nombre: Israel (el que ha luchado con Dios y ha vencido).

De esta última experiencia de Jacob con Dios aprendemos que el pecado cometido contra otras personas afecta las relaciones del creyente con su Dios. A partir de este momento Jacob tendría necesidad de andar siempre con un bordón. No obstante, a él le parecía como si ahora andaba en perfecta rectitud y se sentía más elevado, por el hecho de que había tenido un verdadero encuentro personal con Dios.

Enseñanza práctica.-  Dios obró en la vida de Jacob por un período de veinte años para poder enseñarle cómo quería que anduviera y cómo debía responderle. ¿Qué está haciendo Dios en usted? Por medio de Cristo y la revelación de Dios en su palabra escrita nosotros tenemos hoy muchas más ventajas que Jacob.  El le respondió de forma correcta y positiva a Dios. ¿Estará usted también dispuesto a dejar que Dios obre en su vida para que la transforme y la haga como sea su divina voluntad?

El “modelo celulares el medio que en este último tiempo Dios está bendiciendo a la iglesia.  Es liderazgo debe estar preparado convenientemente.  Nada sacamos que la iglesia gane en números si sus componentes no alcanzan un debido conocimiento.  Fracasan las iglesias grandes que no han desarrollado un liderazgo pertinente.  Otro tipo de fracaso se da cuando existe un liderazgo estudioso pero sin el desarrollo efectivo o mejor dicho, sin la apertura y atención de células.

llamados a servir

ENVIADOS  A  SERVIR

(Mateo 10:5-42;  Marcos 6:7-13;  Lucas 9:1-6)

 

Jesús nos ha comisionado para que vayamos y llevemos a los hombres las buenas nuevas de salvación para que lo conozcan y lo sirvan. “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme Aquí, envíame a mí”.  (Isaías 6:8)

OBJETIVOS  DEL  APRENDIZAJE

1.-  Enterarnos mejor de los principales puntos de la encomienda de Jesús a sus discípulos cuando los estaba enviando a predicar el evangelio.

2.-  Aprender cómo conducirnos cuando estamos cumpliendo con la misión de anunciar el evangelio en lugares nuevos.

3.-  Hacer uso de la autoridad y el poder que el Señor confiere a aquellos que están dispuestos a ir en su nombre con un ministerio de salvación, sanidad y liberación total.

4.-  Estar dispuestos a ser imitadores de los apóstoles del Señor, quienes tuvieron triunfos pero también dificultades y sufrimientos.

5.-  Seguir propagando las buenas nuevas del reino de Dios, seguros de que el mismo que estuvo con los doce estará también con nosotros, si en verdad actuamos como sus enviados.

En otra lección veíamos cómo Jesús les pidió a sus discípulos que se acercaran a él, les dio poder y autoridad sobre los demonios, sobre toda enfermedad y toda dolencia y los envió como sus apóstoles, sus "enviados", sus “embajadores especiales”, quienes tendrían a su cargo el desarrollo de la tarea de la evangelización. Vimos también que aun en la actualidad, la misión de Cristo se sigue cumpliendo alrededor del mundo y sus enviados especiales se esfuerzan por llevar a cabo la obra en la mies del Señor.

Una cosa que debemos recordar y que debe ser la fuente de inspiración para la tarea es la compasión que sentía por las multitudes de desamparados, enfermos, necesitados y desorientados. El se dio cuenta de que esa gente no tenía a nadie que los ayudara, y los condujera a pastos deliciosos y aguas tranquilas.

 

Por supuesto, el Señor se dio a la tarea de saciar abnegadamente todas las necesidades de ellos. Sin embargo, había otra enorme multitud que debido a su debilidad e incontables problemas y prejuicios no sentían deseo, ni tenían fuerzas para acercarse a él.

Es verdad que los doce siempre estuvieron muy cerca del Señor para recibir un entrenamiento mucho más a fondo y muy especial, sin embargo, vemos que también llamó a otros (Lucas 10:1-17). También lanzó una invitación a todos los que estuvieran cansados y cargados para que vinieran y aprendieran de él. A éstos el Señor los exhorta a tomar el mismo yugo de servicio y la carga que él estaba compartiendo con los doce en aquel momento, y más tarde con los otros setenta (Mateo 11:28-30). En este último llamamiento, indudablemente estamos incluidos todos los que seguimos escuchando y obedecemos al Señor.

1.-  Instrucciones especiales para los obreros.-  (Mateo 10:5-15)

A.-  Enviados a las ovejas perdidas.-  Jesús envió a los doce con instrucciones muy específicas para que realizaran una tarea específica.

¿A quiénes envió Jesús a sus apóstoles? ¿Por qué?  El envió a sus representantes para que llevaran las buenas nuevas del reino primeramente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. La palabra "perdidas" demuestra que estos judíos se encontraban alejados de los caminos de Dios. Espiritualmente estaban extraviados, no sabían o no querían seguir al Pastor de Israel; materialmente también estaban en ruina: enfermos, quebrantados, estorbados por demonios y necesitados también de ayuda material. Toda su ruina y corrupción podía desaparecer si se les llevaba el mensaje de salvación.

El plan de Dios era llevar las nuevas del evangelio de Jesucristo a los judíos primeramente. Ellos poseían el Antiguo Testamento, las profecías, los pactos, las promesas y la historia. Ellos había servido de medio para la preservación de la verdad a través de los siglos cuando el resto del mundo la había rechazado. Ellos poseían un conocimiento que podía ser usado por el Espíritu Santo para demostrarles que Jesucristo era el Mesías prometido.

Para que haya resultados permanentes, Dios tiene que preparar los corazones de aquellos que escuchan el evangelio. Para que Dios prepare el corazón de una persona, ésta debe tener un conocimiento básico acerca de Dios y su palabra. Dios preparó los corazones de los judíos a lo largo de la historia manifestándose a ellos por medio de la ley y los profetas, en tanto que muchos de ellos nunca percibieron el verdadero sentido de su religión, hubo otros, como Simeón y Ana y los doce discípulos que estaban bien preparados para recibir a Jesucristo como el Hijo de Dios.

Ellos ya conocían algo acerca de Dios según se lo presenta en el Antiguo Testamento, de manera que les era fácil reconocer en Jesús el reino o dominio de Dios en su medio.

 

El Espíritu Santo hizo uso de lo que ellos ya sabían de Dios para conducirlos a más de la verdad: creer en Jesús como su Salvador.

Hoy se aplica todavía el mismo principio. Los hombres no pueden invocar a Dios para que los salve si no han escuchado la verdad acerca de él y sus mandamientos. "¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?" (Romanos 10:14)

Muchas personas han oído de Jesús y saben algo acerca de su muerte y sus sufrimientos en la cruz del Calvario, pero nunca han tenido la oportunidad de escuchar realmente lo que es la santidad de Dios, cómo él aborrece el pecado, las normas de santidad práctica que él demanda de sus seguidores y el sacrificio que proveyó para rescatar al hombre de su maldad por medio del sacrificio de su Hijo Jesucristo. Sin este conocimiento básico, el pecador no puede sentir ni responder al Espíritu Santo en su misión de acercar a los hombres a Jesús.

También puede ser que los apóstoles todavía no estuvieran preparados para ir a los gentiles o samaritanos. Sus prejuicios y su falta de entendimiento del plan de Dios les hubiera sido un estorbo al tratar de alcanzar a los gentiles. Sin embargo, esta limitación no fue permanente. Jesús desarrolló un ministerio exitoso en las áreas de Decápolis y Perea, las que estaban habitadas principalmente por gentiles. Y como podemos ver, más tarde el Señor los comisionó para que fueran a todas las naciones, es decir, a los gentiles (Mateo 28:19).

¿Debían escoger los discípulos el mensaje que habrían de predicar?  El mensaje que estos representantes de Cristo debían anunciar a la gente era el mismo que él predicaba. El poder y el reino de Dios estaba cerca de ellos (porque el Rey ya había venido a este mundo). También debían ellos realizar los mismos milagros que Jesús realizaba.

Muchos, en este tiempo andan buscando un evangelio nuevo, una nueva enseñanza, un nuevo énfasis. Pero la Biblia profiere una maldición sobre aquellos que predican un evangelio diferente del que con toda sencillez predicó Jesús, y el que con toda claridad proclamó Pablo (Gálatas 1:8, 9).

Lo que nosotros necesitamos hoy es la misma palabra de Dios, confirmada por medio de señales y milagros que den testimonio del poder y la persona de Jesucristo. El modelo bíblico consiste en que el Espíritu Santo derrame su unción sobre la palabra sobrenatural y confiera sus dones sobrenaturales a los que siguen extendiendo el ministerio de Jesús. Así es como debe realizarse la obra de Dios, y así es como debe ser edificada la Iglesia de Cristo.

B.-  Enviados en representación de Cristo.-  Jesús envió a los apóstoles sin exceso de equipaje para que no se sintieran estorbados en la realización de su itinerante tarea, y sin dinero, para que no tuvieran que depender de los medios materiales para su labor.

 

¿Cuáles otros propósitos tenía Jesús al enviar a sus discípulos?  El los estaba enviando como sus embajadores. El objetivo de ellos sería dirigir la atención de la gente a Jesús, no atraerla hacia ellos. No se trataba de ninguna exhibición de personalidades, ningún desfile, ninguna demostración de vestiduras ostentosas.

Por el otro lado, tampoco los estaba despachando como limosneros o pordioseros, descalzos con un recipiente para recoger donativos. Ellos deberían aparentar exactamente lo que eran: personas comunes y corrientes, predicadores itinerantes parecidos a todos los viajeros regulares de aquel tiempo. No obstante, como siervos de Dios, debían dar a otros la oportunidad de honrar a Dios con el hecho de suplir lo que fuera necesario para su sostenimiento de cada día.

¿Por qué Jesús les recomendó no estar en varias casas al entrar en una ciudad?  Esta recomendación era muy importante, porque al estar mudándose de casa en casa, las formalidades y cortesías de la hospitalidad oriental habrían hecho de la estadía de ellos en aquel lugar una mera ronda de entretenimiento. No les hubiera quedado tiempo para nada más que recibir atenciones de parte de sus anfitriones. El Señor los estaba comisionando para un trabajo serio y responsable. Ellos tendrían que representarlo y hacer lo que él les mandó, no solamente disfrutar y tener un buen tiempo.

Seguidamente, puesto que Jesús quería que ellos fueran testigos muy efectivos en la misión, les mandó a ser muy cuidadosos e investigar atentamente hasta que encontraran a una familia que fuera digna de recibirlos en su casa, especialmente que estuvieran preparados para recibir el mensaje del reino que ellos les anunciaban.  Por eso Jesús les recomendó que se quedaran en la misma casa por algún tiempo hasta que cada uno de los miembros de la familia fuera traído al punto de tomar una decisión en la recepción del mensaje. De esta manera aquel hogar podría constituirse en un centro para la propagación del evangelio en dicha aldea o ciudad. Es natural que con más tiempo ellos podrían dar más instrucción y conducir a toda la familia a una decisión favorable.

¿Qué elemento espiritual podían proveerle los discípulos a la familia con la cual se hospedaran?  Al momento de saludar a la familia, ellos usarían la palabra hebrea shalom, o shalom elechem, "paz", o "paz sea a vosotros". Pero en el caso de los apóstoles, esto era más que un mero saludo judío. En este momento, la paz que Jesús les había dado seria administrada a los habitantes de aquella casa. Pero silos apóstoles se daban cuenta de que aquella familia no era digna - es decir, no estaba lista ni dispuesta a recibir el evangelio - no deberían disgustarse. Simplemente dejarían que la paz de Jesús volviera a ellos, y entonces podían continuar su trayectoria misionera gozosos.

¿Qué fue lo que Jesús recomendó a sus discípulos acerca de una casa o aldea que se negara a recibir el evangelio, o que no quisiera escuchar la predicación de ellos?  Deberían sacudir el polvo de sus pies contra los habitantes de aquel lugar. Este era un acto de rechazamiento y señalaba la ruptura de toda relación entre los moradores de ese lugar y Jesús, en cuyo nombre habían llegado ellos. Rechazar a los apóstoles era rechazar directamente a Jesús.

 

Una falsa actitud de bondad y tolerancia no era la mejor manera de despedirse de ellos. Era necesario mostrar lo terrible y peligroso de menospreciar el consejo de Dios y manifestar rebelión contra el mensaje de salvación. El acto de sacudirse el polvo de los pies era muy significativo para esa gente porque indicaba una separación definitiva.

2.-  El precio del discipulado.-

A.-  Cómo hacer frente a los peligros.-  No sólo habría quienes rechazaran el evangelio, también surgirían muchos enemigos peligrosos hacia la obra de Dios. Los apóstoles eran como ovejas enviadas en medio de lobos.

¿Cómo debían los apóstoles enfrentarse a los peligros?  Puesto que estaban siendo enviados directamente por Jesús, los apóstoles estaban bajo la responsabilidad de hacer la obra que él les había asignado, en la forma en que él lo había indicado. Ellos eran ovejas del Señor, por lo tanto no deberían usar tácticas de lobos en contra de los lobos del mundo. Pero por otra parte, el hecho de que fueran ovejas de Jesús no significaba que se comportaran de una manera ingenua o sin sentido.

Cristo no quiere que los suyos sean ignorantes y tontos, o que la gente los tenga por estúpidos. La recomendación de Jesús es que sus discípulos sean cautelosos, precavidos, prudentes y prácticos. Quizá nos sea difícil reconocerlo, pero la serpiente, aparte de lo que uno piense de ella, es el animal más apropiado como modelo para este tipo de comportamiento en lugares de peligro.

Sin embargo, hay ciertas características en la serpiente que son indeseables en la conducta cristiana, como la astucia, la malicia y otros elementos del comportamiento de ese temible animal. Para contrastar el cuadro, el Señor manda que sus representantes sean sinceros, simples y puros como la paloma. Los cristianos no deben tomar parte en conspiraciones o maniobras secretas. Solamente las motivaciones puras y una devoción sincera a Cristo pueden producir en el creyente la conducta correcta y la sabiduría pura que agradan a Dios.

B.-  Testigos llenos del Espíritu Santo.-  Jesús también previno a sus apóstoles que tuvieran mucho cuidado para no caer en la trampa de los hombres. El texto griego aquí no se refiere tanto a los hombres de manera individual, sino más bien colectiva porque los hombres son falsos, ciegos por el pecado, impulsado por el poder satánico y motivados por los impulsos de su carne. Y la oposición, en lugar de menguar aumentaría con el correr del tiempo. Llegarían al grado de ser arrestados, golpeados, azotados, llevados ante los gobernantes ylos tribunales para ser enjuiciados.

¿Por qué permitiría Dios que esta oposición continuara?  Los apóstoles estaban siendo enviados con un solo propósito: ser testigos de Jesucristo. La oposición, las acusaciones, los juicios en los tribunales de los hombres serían magníficas oportunidades para testificar del Señor. No sólo podrían evangelizar a los de su propia raza, los cuales se les oponían, sino también a los gentiles.

 

La misma oposición vendría a ser como una propaganda gratuita para el evangelio y ayudaría a abrir nuevas puertas para su propagación.

¿Por qué permite Dios las dificultades en la vida de sus hijos?  Muchas veces las oraciones que los cristianos hacen tienen el propósito de pedir a Dios que quite las dificultades y los problemas de sus vidas o de las vidas de sus hermanos creyentes.

Pero realmente este deseo no se ajusta a las enseñanzas de Jesús registradas en el evangelio de Mateo, capítulo 10: "Os entregarán a los concilios." "En sus sinagogas os azotarán." "Los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir”.  "Seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre."  "Los enemigos del hombre serán los de su casa." "El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí."

Con estas enseñanzas en mente podremos balancear nuestro deseo natural y común de orar para que desaparezcan todos nuestros sufrimientos y toda inconveniencia. Sabemos que nuestro Dios puede librarnos de todos nuestros problemas, pero ¿nos detenemos a buscar la verdadera voluntad de Dios en cada caso? Quizá lo mejor que pudiéramos hacer es preguntarnos:

¿Recibirá Dios más gloria si él nos libra de nuestras dificultades y sufrimientos, o daremos más honra a su nombre a través de nuestra perseverancia y fidelidad?

¿Por qué razón los apóstoles no debían preocuparse por lo que dirían al ser llevados a los tribunales o delante de gobernantes y reyes?  Cuando llegara el momento en que tuvieran que hablar, el Espíritu Santo, el Espíritu de su Padre celestial hablaría a través de ellos. Si ellos hubieran tenido que pensar y planear lo que habrían de decir ante un juez, es muy probable que todo hubiera sido dicho en defensa propia. El Espíritu Santo obraría a la perfección en cada caso. Al mismo tiempo daría un testimonio poderoso y efectivo a través de ellos para la honra de Jesús.

¿Qué otras instrucciones y palabras de aliento da Jesús aquí?  La oposición surgiría hasta dentro de las propias familias de los creyentes y éstos serían aborrecidos por todos los hombres, no obstante, los cristianos no deberían desmayar.

Solamente los que perseveran hasta el fin son salvos. Si ellos hubieran podido imaginar todo lo que los hombres harían contra Jesús, sus propios sufrimientos les hubieran parecido insignificantes.

B.-  Las recompensas.-  Nuestra determinación de amar a Jesús, tomar nuestra cruz cada día y estar dispuestos a perder nuestras vidas (y todo lo que constituya nuestra cultura, hábitos y estilo de vida) por su causa traerá una recompensa segura. Especialmente, aquellos que reciben a los mensajeros y representantes del Señor y cuidan de ellos no habrán de perder su recompensa.

 

 

Los discípulos no deberían tener temor a la persecución o a la oposición, ¿A quién sí deberían temer?  A quien debe temer todo cristiano es a Dios quien es el Juez final, quien determinará quienes deberán ir al lago de fuego. Esto significa que los discípulos tenían que predicar el evangelio abiertamente, costara lo que costara. Algunos tendrían que dar su vida en el cumplimiento de su tarea; pero Dios lo tendría en cuenta. El no permitiría que les ocurriera algo que no estuviera de acuerdo con su divina voluntad, por cuanto ellos eran para el Señor de mucha estima. Así también lo somos todos nosotros.

3.-  Resultados del trabajo fiel.-   (Mateo 10:32-42)

            A.-  El testimonio público.-  ¿Existe en este pasaje alguna excepción para los principios establecidos en los versículos 32 y 33?  No existe ninguna. Jesús incluye allí a todos, sin distinción de raza, nacionalidad o condiciones previas. La negación aludida en el versículo 33 se refiere a algo deliberado y definitivo. Es decir, uno puede ser un discípulo secreto por un tiempo, pero tarde o temprano tiene que hacer una declaración pública de su fe en Cristo. Uno puede negar a Jesús por ignorancia por un tiempo, pero si esa actitud persiste, a pesar de saber lo que se está haciendo y llega a constituirse en un rechazamiento final, el que haga tal cosa está en peligro de ser negado por el Señor ante el Padre celestial.

De la misma manera en que el Señor envió a sus primeros discípulos a que fueran por el mundo anunciando las buenas nuevas del reino de Dios y soportando toda dificultad y sufrimiento por causa de su nombre, así también nos envía a nosotros en el día de hoy. Dios ha de preparar los corazones de los que van a escuchar el mensaje del evangelio, tal como preparó los corazones y los entendimientos de los judíos para que recibieran el mensaje de los apóstoles.

Si vamos por nuestra propia fuerza y adonde nos guste ir, nuestros esfuerzos serán perdidos. Pero si actuamos dentro del plan de Dios podemos ir confiadamente, sin temor de aquellos que nos rechacen y se opongan a nosotros. Ya sabemos que los que nos rechacen no nos estarán rechazando a nosotros sino al que nos ha enviado. Pidamos la ayuda del Señor para poder soportar los sufrimientos y las persecuciones para que otros puedan escuchar y aceptar las buenas nuevas de salvación.


mal por mal

Mirad que ninguno pague a otro mal por mal;
antes seguid siempre lo bueno unos para con otros,
y para con todos.
Estad siempre gozosos.
Orad sin cesar. 
Dad gracias en todo,
porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 

1 Tesalonicenses 5:15-18.

Un grave defecto: la susceptibilidad

       La susceptibilidad es una manifestación de nuestro orgullo y envenena fácilmente nuestras relaciones con nuestros allegados, colegas y vecinos. ¡Y somos sus primeras víctimas! En el cristiano, la susceptibilidad es el indicio de que falta el verdadero amor y la humildad.

       Las personas susceptibles lo ven todo bajo un aspecto deformado. Cualquier pequeñez las hiere, todo les parece una burla, malevolencia o falta de consideración. En lo que hacen los demás imaginan un motivo reprobable, y siempre están dispuestas a suponer que los otros tienen malas intenciones con ellas.

       En realidad, todo da vuelta alrededor de su «importante yo». Algunas veces reclaman que no se reconocen sus méritos, otras que no se les da el lugar debido o que se las subestima. Por desdicha, a menudo estas personas constituyen el más serio obstáculo al andar en común de los cristianos. Éste debería ser sincero y alegre, pero con demasiada frecuencia es penoso y desalentador, de tal modo que se manifiestan ofensas mutuas entre hermanos: conocemos poco lo que es el soportar y el perdón (véase Colosenses 3:13).

       En verdad, sólo hay un medio para curarnos de tan desgraciada tendencia: tener ante nosotros el perfecto Modelo de humildad y renunciamiento a sí mismo, a Jesús nuestro Salvador y Señor, quien “padeció por nosotros, dejándonos ejemplo” (1 Pedro 2:21).

October 21

que fruto levamos

No hay quien haga lo bueno,
no hay ni siquiera uno. 
Romanos 3:12.

Por el fruto se conoce el árbol. 
Mateo 12:33.

¿Qué fruto llevamos?

       Cuando un árbol ha producido aunque sea una sola manzana, por cierto se sabe que es un manzano. Para decir que es un manzano no es necesario que produzca más de una manzana. Esto es verdadero para cualquier individuo: no es necesario haber cometido muchos pecados para que Dios nos declare pecadores. ¡Uno solo basta! En la Biblia Dios constata lo siguiente: “No hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:22-23).

       En el mundo generalmente se honra a las personas de quienes la sociedad es deudora, porque han hecho descubrimientos, hazañas o progresos sociales. Por eso muchos se imaginan que Dios razona de la misma manera, reservando sus bendiciones para los «mejores» hombres. Pero esto no es cierto.

       La Escritura declara que Dios ofrece su gracia a todos, sin distinción, porque todos la necesitan. Él desea justificar o hacer justa a toda persona que se arrepiente y acepta su gracia (Romanos 3:24).

       ¿Por qué Dios puede perdonar gratuitamente, si dijo que todo pecado recibirá su castigo? Porque alguien vino del cielo para recibir el juicio de Dios en nuestro lugar. Es su Hijo, Jesucristo. Enviado por Dios mismo, vino a la tierra; en él no había ningún pecado. Pero en la cruz donde se dejó clavar soportó en nuestro lugar el castigo que merecíamos.

       “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).


estudio biblico

LA  SUTILEZA  DEL  ERROR

(1 Juan 2:18-27)

 

Cuando un cristiano no tiene su fe anclada en la Palabra de Dios, con facilidad puede ser engañado con doctrinas erróneas que aún niegan la deidad de Jesús. 

 

Objetivo:  Que comprenda que no existe revelación alguna por encima de la que Dios nos ha dado en su Palabra, por lo que debemos cuidarnos de aquellos que aunque aparentan ser de nosotros (pues visiblemente son parte de la iglesia) enseñan doctrinas que contradicen lo que Dios nos habla en su Palabra.  Cuidémonos de los anticristos, como les llamó a estas personas el apóstol Juan.

 

Introducción:  La Biblia es la medida del cristiano  ¿Qué tienen en común la mayoría de las sectas?  La mayoría por no decir su totalidad, tienen una autoridad por encima de la Biblia y niegan la deidad de Jesús (que Dios se hizo hombre y murió por nuestros pecados).  La autoridad que tienen por encima de la Biblia puede ser:

 

1.      Una nueva revelación dada a un supuesto profeta.

2.      Una persona que lo que dice y sus interpretaciones tienen más autoridad que la Biblia.

3.      Un tipo de libro que interpreta o tiene revelaciones que según ellos son de Dios y que la Biblia no posee.

 

La Biblia es y será hasta que Dios venga por su iglesia, la única revelación de Dios.  Y si alguien añade o le quita algo a la Biblia recibirá maldición (Apocalipsis 22:18 y 19).  Por lo tanto, debemos tener sumo cuidado con aquellos que enseñan doctrina basándose en supuestas revelaciones personales o que contradicen lo que la Biblia enseña.  En los tiempos del apóstol Juan, había una herejía que se estaba infiltrando en la iglesia.  El Gnosticismo, enseñaba que la materia era mala y que el espíritu era bueno y que en nada afectaba el cuerpo al espíritu, ni el espíritu al cuerpo.  Por lo tanto, quienes eran adeptos a esta herejía negaban la encarnación de Jesús (el acto mediante el cual Dios se hizo hombre en Jesús y vino a morir por la humanidad). 

 

Esto pues decían que la materia era mala y ¿cómo la divinidad se iba a hacer hombre?  Al negar la encarnación de Jesús, estaban negando la esencia del evangelio y enseñando no un error sino una doctrina diabólica.  Juan presenta en el pasaje que estudiaremos el día de hoy (1 Juan 2:18-27) la distinción entre los cristianos y los herejes, define la naturaleza y el efecto de su herejía y describe dos maneras en que podemos salvaguardar nuestra vida de la herejía.

 

1.      Los herejes (anticristos) y los cristianos   (1 Juan 2:18-21)

 

a.      Juan habla de muchos anticristos v. 18

 

 

¿Quién es un anticristo?  El diccionario expositivo “Vine” dice:  Puede significar tanto en contra de Cristo o en lugar de Cristo o quizás, combinando ambos significados, uno que, asumiendo el papel de Cristo, se opone a Cristo y niega la existencia del verdadero Dios”. Juan no se refiere al anticristo de los tiempos finales sino a anticristos que le han precedido.   Por eso, dice en el versículo 19 “oyeron que el anticristo vendría, muchos son los anticristos que han surgido ya”.  No obstante, la palabra anticristo aparece sólo cinco veces en la Biblia, y las cinco veces en los libros de Juan.  Cuatro en 1 de Juan y una en 2 de Juan.  Pero el concepto del anticristo aparece en otros pasajes de la Biblia como 2 Tesalonicenses 2:1-12.

 

b.      Estos anticristos salieron de la misma iglesia v. 19

Interesante es notar que los anticristos que habla Juan salieron de la misma iglesia.  La cizaña crece junto al trigo dijo Jesús.  El que alguien esté en la iglesia no es señal de que lo que enseña es de Dios.  Debemos verificar que todo lo que se nos enseña esté de acorde a la sana doctrina de la palabra de Dios.  Todo lo que se nos predica debe ser probado con la palabra del Señor y bajo un estudio sano y serio de los pasajes en que se basa cada enseñanza.  Habrán lobos vestidos de oveja dijo nuestro Señor.

 

c.      Los cristianos conocen y permanecen en la verdad v. 20

La diferencia entre los cristianos y los anticristos es la siguiente: ambos iniciaron en el mismo lugar (pues ambos eran parte de la iglesia), pero los anticristos “salieron de ella” (probablemente porque no pudieron convencer a los líderes de sus doctrinas) mientras que los cristianos conocen la verdad y “permanecen en ella”.  No se emocione con enseñanzas raras, la mayoría de ellas pueden ser un error. Recuerde que el evangelio es tan sencillo que hasta un analfabeta que no sabe leer ni escribir puede recibir salvación por medio de la fe.  La obsesión por ideas nuevas y rebuscadas no es una marca del cristiano sino de los impíos como los atenienses en Hechos 17:19-21.  Sólo compartían las últimas novedades que salían al mundo.  Me he dado cuenta que a la gente le gusta lo raro.  Cuídese de prédicas raras, la mayoría están fundadas sobre malas interpretaciones de la Biblia, pero como el pueblo no lea la Biblia no se da cuenta, y al unísono exclama “amenes” y “aleluyas” sin darse cuenta que la enseñanza es un error.  Muy sutil, pero un error.

 

2.      La herejía  (1 Juan 2:22-23)  La herejía era la negación de que Jesús era Dios hecho hombre.  Negaban su encarnación.  Negaban que Dios se hubiese vestido de carne y huesos para salvar a la humanidad.  Negaban que Jesús hubiese sido humano y divino a la vez. Pues ¿Cómo puede habitar lo divino en la materia que es mala? se preguntaban los gnósticos.  No sólo negaban la encarnación de Jesús (por eso Juan les llama anticristos, pues anticristo es el que está en contra de Cristo) sino que sin saberlo negaban al mismo Dios, el Padre.

 

 Pues es imposible llegar al Padre sino por el Hijo (Mateo 11:27 y Juan 14:6 y 7).  Toda corriente de doctrina que diga seguir a Dios y niegue la encarnación de Cristo Jesús, es del anticristo. 

 

 

Es un error y no debemos caer en ello, sino presentar la verdad a todos aquellos que aún no la conocen para que no crean a la mentira con máscara de verdad.

 

3.      Salvaguardemos nuestra vida de la herejía  (1 Juan 2:24-27)

Para salvaguardar nuestra vida de la herejía debemos permanecer en lo que hemos oído desde el principio (el mensaje de salvación que nos fue predicado basado en la revelación de Jesús, la Biblia) y dar gracias a Dios por su unción que hemos recibido.

 

a.      Base su vida en la Palabra de Dios v. 24-26

Permanezca en lo que ha escuchado desde el principio.  Lea, lea, lea, lea su Biblia.  ¿Cómo sabrá qué enseñanza no es de Dios si no lee su palabra?  Compre libros sobre cómo estudiar la Biblia.    No basta con leer la Biblia hay que saber interpretarla adecuadamente.  Además, nunca pesa la palabra de hombre alguno más que lo que dice la palabra de Dios.  Nunca se deje engañar; cuide el evangelio que recibimos de Dios.

 

b.      Dé gracias a Dios por la unción que le ha dado v. 27

La unción es la misma en toda persona.  La unción es el Espíritu Santo quien al momento de la conversión nos sella como garantía de la gloria futura, la vida eterna.  La unción no es más que la presencia de Dios que aparta nuestras vidas para vivir en santidad y todos tenemos la misma unción.  En el Antiguo Testamento se ungía a los sacerdotes y aún a los utensilios del templo para apartarlos para un servicio divino.  Eso mismo hace el Espíritu Santo en nuestras vidas.  Nos aparta para el servicio divino.  

 

No obstante, el tema de la unción, lo daremos en un estudio aparte por lo amplio del tema.  Pero la idea principal es esa (Dicho sea de paso la unción aparece únicamente tres veces en el Nuevo Testamento, las tres en 1 de Juan y precisamente en el pasaje que estamos estudiando).  ¿Si la Biblia enseña que la unción es la misma en toda persona y que todo cristiano la ha recibido, existirá una elite de líderes que tengan revelaciones especiales?  La respuesta es No.  La revelación ya está dada.

 

Conclusión.-  Los anticristos que habla Juan salieron de la iglesia.  Pidámosle a Dios que nos libre de creer en el error y que nos libre de enseñar error.  Dos cosas tenemos que nos librarán, la Biblia y su sana interpretación y la unción del Espíritu Santo que todos hemos recibido al momento de conversión.

 

Ore porque Dios nos dé la iluminación para estudiar su Palabra y nos libre del error.  Y por aquellos que aún no conocen a Dios y viven en el error para que Dios les salve

estudio biblico

11. "Y yo habitaré entre ellos"

(A.T. Jones)

Cuando Dios dio a Israel las directrices originales para la construcción del santuario que iba a ser figura para aquel tiempo presente, dijo: "Y hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos". Éx. 25:8.

El objetivo del santuario era que él pudiese habitar entre ellos. Su propósito queda más plenamente revelado en los siguientes textos: "Y allí testificaré de mí a los hijos de Israel, y el lugar será santificado con mi gloria. Y santificaré el tabernáculo del testimonio y el altar: santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos: Yo Jehová su Dios". Éx. 29:43-46; también Lev. 26:11,12.

El propósito no era simplemente que pudiera habitar en el sentido de asentar el santuario en medio del campamento de Israel. Esa fue la gran equivocación de Israel en relación con el santuario, de tal forma que perdió casi por completo el verdadero significado del mismo. Cuando el santuario fue erigido y situado en medio del campamento de Israel, muchos de los hijos de Israel pensaron que eso bastaba; supusieron que en eso consistía el que Dios fuese a habitar en medio de ellos.

Es cierto que mediante la Shekinah, Dios moraba en el santuario. Pero el edificio del santuario con su espléndido ornamento, asentado en medio del campamento, no constituía el todo del santuario. Además del magníficamente decorado edificio, estaban los sacrificios y ofrendas del pueblo; y los sacrificios y ofrendas en favor del pueblo. También los sacerdotes en el servicio continuo; y el sumo sacerdote en su sagrado ministerio. Sin todo ello, el santuario habría sido para Israel poco más que algo vacío, incluso aunque el Señor morase allí.

Y ¿cuál era el significado y propósito de esas cosas? Veamos: Cuando alguno de los israelitas había "hecho algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer" siendo así "culpable", llevaba "de su voluntad" su cordero sacrificial a la puerta del tabernáculo. Antes que éste fuese ofrecido en sacrificio, el israelita que lo había traído ponía sus manos sobre la cabeza de la víctima y confesaba sus pecados "y él lo aceptará para expiarle". Entonces, el que había traído la víctima y confesado sus pecados, la degollaba. La sangre se recogía en una taza. Parte de la sangre "la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está a la puerta del tabernáculo" (altar de los holocaustos u ofrendas ardientes); otra parte de la sangre se ponía "sobre los cuernos del altar del perfume aromático, que está en el tabernáculo del testimonio"; y parte de ella se rociaba "siete veces delante de Jehová, hacia el velo del santuario"; el resto se echaba "al pie del altar del holocausto, que está a la puerta del tabernáculo del testimonio". El cordero mismo se quemaba sobre el altar de los holocaustos. Y de todo ese servicio se concluye: "y le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y será perdonado". El servicio era similar en el caso del pecado y confesión del conjunto de la congregación. Se oficiaba asimismo un servicio análogo de forma continua, mañana y tarde, en favor de toda la congregación. Pero sea que los servicios fueran de carácter individual, o bien de carácter general, la conclusión venía siempre a resultar la misma: "y le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y será perdonado". Ver Levítico, capítulos del 1 al 5.

El ciclo del servicio del santuario se completaba anualmente. Y el día en el que se alcanzaba la plenitud del servicio, el décimo del mes séptimo, era especialmente "el día de la expiación", o la purificación del santuario. En ese día se concluía el servicio en el lugar santísimo. A ese día se refiere la expresión "una vez en el año", cuando "solo el pontífice" (o sumo sacerdote) entraba en el "lugar santísimo" o santo de los santos. Y del sumo sacerdote y su servicio en ese día, está escrito: "Y expiará el santuario santo, y el tabernáculo del testimonio; expiará también el altar, y a los sacerdotes, y a todo el pueblo de la congregación". Lev. 16:2-34; Heb. 9:2-8.

Así, los servicios del santuario en el ofrecimiento de los sacrificios y la ministración de los sacerdotes, y particularmente de los sumo sacerdotes, tenía por fin hacer expiación, y perdonar y alejar los pecados del pueblo. Por causa del pecado y la culpa, por haber hecho "algo contra alguno de todos los mandamientos de Jehová su Dios, sobre cosas que no se han de hacer", era necesario hacer expiación o reconciliación, y obtener perdón. El término expiación o reconciliación, contiene la idea de ‘unidad de mente’. El pecado y la culpa los habían separado de Dios. Mediante esos servicios se llegaban a reconciliar (hechos uno) con Dios. Perdonar significa ‘dar por’. Perdonar el pecado es dar por el pecado. El perdón de los pecados viene únicamente de Dios. ¿Qué es lo que Dios da? ¿qué es lo que dio por el pecado? Dio a Cristo, y Cristo "se dio a sí mismo por nuestros pecados". Gál. 1:4; Efe. 2:12-16; Rom. 5:8-11.

Por lo tanto, cuando un individuo o toda la congregación de Israel había pecado y deseaba perdón, todo el plan y problema del perdón, reconciliación, y salvación, se desarrollaban ante la presencia de éste. El sacrificio que se ofrecía, lo era por la fe en el sacrificio que Dios ya había realizado al entregar a su Hijo por el pecado. Es en esa fe que Dios aceptaba a los pecadores, y estos recibían a Cristo en lugar de su pecado. Eran así reconciliados con Dios, o hechos uno con él (expiación). Es así como Dios moraría en medio de ellos: es decir, habitaría en cada corazón y moraría en cada vida, para convertir ésta en algo "santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores". Y el hecho de asentar el tabernáculo en medio del campamento de Israel era una ilustración, una lección objetiva y una evocación de la verdad de que él habitaría en medio de cada individuo. Efe. 3:16-19.

Algunos de entre los de la nación, en toda época, vieron en el santuario esta gran verdad salvadora. Pero como un cuerpo, en la globalidad del tiempo, Israel perdió este concepto; y deteniéndose únicamente en el pensamiento de que Dios habitase en el tabernáculo, en medio del campamento, dejaron de alcanzar el gozo de la propia presencia personal de Dios morando en sus vidas individuales. En correspondencia con ello, su adoración se transformó únicamente en formalista y de carácter externo, mas bien que de carácter interior y espiritual. De esa forma, sus vidas persistieron irregeneradas y carentes de santidad; y así, aquellos que salieron de Egipto perdieron la gran bendición que Dios tenía para ellos, y "cayeron en el desierto". Heb. 3:17-19.

Tras haber entrado en tierra de Canaán, el pueblo cometió idéntico error. Pusieron su dependencia en el Señor solamente en tanto que aquel que moraba en el tabernáculo, y no permitieron que el tabernáculo y su ministerio fuesen los medios por los que el Señor morase en ellos mismos por la fe. Consecuentemente, lo único que hicieron sus vidas fue progresar en la maldad, de forma que Dios permitió que el tabernáculo fuese destruido, y que los paganos tomaran cautiva el arca de Dios (Jer. 7:12; 1 Sam. 4:10-22) a fin de que el pueblo pudiese aprender a ver, encontrar y adorar a Dios, individualmente. Es así como experimentarían la morada de Dios con ellos de forma individual.

Tras haber faltado en Israel por unos cien años el tabernáculo y su servicio, David lo restauró, y fue ensamblado en el gran templo que Salomón edificó. Pero nuevamente se fue perdiendo de vista su verdadero propósito. El formalismo, con la maldad que lo acompaña, fueron incrementando progresivamente, hasta que el Señor se vio compelido a exclamar, tocante a Israel: "Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me darán buen olor vuestras asambleas. Y si me ofreciereis holocaustos y vuestros presentes, no los recibiré; ni miraré a los pacíficos de vuestros engordados. Quita de mí la multitud de tus cantares, que no escucharé las salmodias de tus instrumentos. Antes corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo". Amós 5:21-24.

También en relación con Judá, fue compelido a un clamor similar, que Isaías expresa así: "Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. ¿Para qué a mí, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de animales gruesos: no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién demandó esto de vuestras manos, cuando vinieseis a presentarlos delante de mí, para hollar mis atrios? No me traigáis más vano presente: el perfume me es abominación: luna nueva y sábado, el convocar asambleas, no las puedo sufrir: son iniquidad vuestras solemnidades. Vuestras lunas nuevas y vuestras solemnidades tienen aborrecida mi alma: me son gravosas; cansado estoy de llevarlas. Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos: asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré: llenas están de sangre vuestras manos. Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos; dejad de hacer lo malo: Aprended a hacer bien; buscad juicio, restituid al agraviado, oíd en derecho al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dirá Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana". Isa. 1:10-18.

Sin embargo, no se prestó oído a sus ruegos. Por lo tanto, Israel fue llevado cautivo y su tierra desolada a causa de su maldad. Igual suerte pendía sobre Judá. Y ese peligro de Judá provenía del mismo gran tema que el Señor se había esforzado siempre por enseñar a la nación, y que ésta no había aun aprendido: se habían aferrado al templo y al hecho de que la presencia de Dios habitase en ese templo, como el gran fin, en lugar de comprenderlo como el medio para lograr el gran fin, que consistía en que mediante el templo y su ministerio, al proporcionar perdón y reconciliación, Aquel que moraba en el templo, vendría a hacer morada en ellos mismos. Así, el Señor clamó por su pueblo una vez más en boca de Jeremías, a fin de salvarlos de ese error, haciendo así posible que viesen y recibiesen la gran verdad del genuino significado y propósito del templo y su servicio.

Dijo pues: "He aquí, vosotros os confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan. ¿Hurtando, matando, y adulterando, y jurando falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis. Vendréis y os pondréis delante de mi en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos: para hacer todas estas abominaciones? ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa, sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo veo, dice Jehová.

Andad empero ahora a mi lugar que fue en Silo, donde hice que morase mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel. Ahora pues, por cuanto habéis vosotros hecho todas estas obras, dice Jehová, y bien que os hablé, madrugando para hablar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis; Haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que os di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo: Que os echaré de mi presencia como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Efraim. Tu pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré... ¡Oh si mi cabeza se tornase aguas, y mis ojos fuentes de aguas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo! ¡Oh quién me diese en el desierto un mesón de caminantes, para que dejase mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores. E hicieron que su lengua, como su arco, tirase mentira; y no se fortalecieron por verdad en la tierra: porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice Jehová". Jer. 7:8-16; 9:1,3.

¿Cuáles eran específicamente las "palabras de mentira" en las que se fiaba el pueblo? Helas aquí: "No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová , templo de Jehová es éste". Jer. 7:4. Es perfectamente manifiesto que el pueblo, si bien entregado a las formas de adoración y del servicio del templo, lo vivió meramente como formas, perdiendo completamente el propósito del templo y sus servicios, que no era otro que el que Dios pudiese reformar y santificar las vidas del pueblo, morando individualmente en ellos. Y habiendo perdido todo eso, la maldad de sus corazones no hizo sino manifestarse cada vez más. Es por esa razón que todos sus sacrificios, adoración y plegarias vinieron a ser una ruidosa burla, en tanto en cuanto sus corazones y vidas carecían de reforma y santidad.

Por todo ello, "palabra que fue de Jehová a Jeremías, diciendo: Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y predica allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es éste. Mas si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con exactitud hiciereis derecho entre el hombre y su prójimo, ni oprimiereis al peregrino, al huérfano, y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro; Os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre". Jer. 7:1-7.

En lugar de permitir que se cumpliera en ellos el gran propósito de Dios mediante el templo y sus servicios, lo que hicieron fue pervertir completamente ese propósito. En lugar de permitir que el templo y sus servicios, que Dios en su misericordia había establecido entre ellos, les enseñase cómo realmente él habitaría entre ellos morando en sus corazones y santificando sus vidas, lo que hicieron fue excluir este verdadero sentido del templo y sus servicios, pervirtiéndolo totalmente al concebirlo con el falso propósito de sancionar la maldad abyecta y encubrir la más profunda e insondable carencia de santidad.

Para un sistema tal, no existía otro remedio que la destrucción. En consecuencia, la ciudad fue sitiada y tomada por los paganos. El templo, "la casa de nuestro santuario y de nuestra gloria" fue destruida. Y habiéndose convertido la ciudad y el templo en un montón de ruinas ennegrecidas, el pueblo fue llevado cautivo a Babilonia, donde en su pesar y sentimiento profundo de inmensa pérdida, buscaron, encontraron y adoraron al Señor de tal forma que significó una reforma de sus vidas, hasta tal punto que de haber ocurrido cuando el templo estaba aun en pie, éste habría podido permanecer para siempre. Sal. 137:1-6.

Dios sacó de Babilonia a un pueblo humilde y reformado. Su santo templo se reedificó y los servicios fueron restaurados. Nuevamente el pueblo habitó en su ciudad y en su tierra. Pero una vez más se reprodujo la apostasía. Siguió un curso idéntico hasta que, cuando Jesús, el gran centro del templo y sus servicios, vino a los suyos, continuaba prevaleciendo el mismo viejo estado de cosas. Mat. 21:12,13; 23:13-32. Del interior de su corazón, fueron capaces de asediarlo y perseguirlo hasta la muerte, mientras que externamente eran tan santos (?) que se abstuvieron de traspasar el porche del pretorio de Pilato "por no ser contaminados". Juan 18:28.

Y el llamado del Señor al pueblo continuaba siendo el mismo que en lo antiguo: debían encontrar en sus propias vidas personales el significado del templo y sus servicios, y ser salvos así de la maldición que había perseguido a la nación a lo largo de su historia, a causa del mismo gran error que ellos estaban repitiendo. Es por ello que Jesús, estando cierto día en el templo, dijo a la multitud que estaba presente: "Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo". Juan 2:19-21. Cuando Jesús, en el templo, habló esas palabras a la gente, refiriéndose al "templo de su cuerpo", estaba en realidad intentando, como lo había hecho durante toda la historia pasada de ellos, que pudiesen apercibirse de que el gran propósito del templo y sus servicios fue siempre que a través del ministerio y los servicios allí efectuados, Dios pudiese andar y morar en ellos mismos, del mismo modo en que moraba en el templo; haciendo santa su habitación en ellos mismos, lo mismo que su morada en el templo convertía ese lugar en santo: así sus cuerpos serían verdaderamente templos del Dios viviente, al morar y andar Dios en ellos. 2 Cor. 6:16; 1 Cor. 3:16,17; Lev. 26:11,12; 2 Sam. 7:6,7.

Sin embargo, ni siquiera entonces comprendieron aun esa verdad. No querían ser reformados. No querían que el propósito del santuario se cumpliera en ellos mismos: que Dios morase en ellos. Rechazaron a aquel que vino personalmente para mostrarles ese verdadero propósito y el verdadero Camino. Por lo tanto, una vez más, no hubo otro remedio que la destrucción. Una vez más su ciudad fue tomada por los paganos. También el templo, "la casa de nuestro santuario y de nuestra gloria", fue pasado por el fuego. Fueron asimismo llevados cautivos, y fueron dispersados para siempre, para andar "errantes entre las gentes". Ose. 9:17.

Es preciso recalcar una vez más que el santuario terrenal, el templo con su ministerio y servicios como tales, no eran sino una figura del verdadero, el que existía entonces en el cielo, con su ministerio y servicios. Cuando a Moisés se le presentó por primera vez el concepto del santuario para los israelitas, el Señor le dijo: "Mira, y hazlos conforme a su modelo, que te ha sido mostrado en el monte". Heb. 8:5; Éx. 25:40; 26:30; 27:8. El santuario en la tierra era, pues, una figura del verdadero, en el sentido de ser una representación del mismo. El ministerio y los servicios en el terrenal, eran "figuras del verdadero", en el sentido de ser un "modelo", "las figuras de las cosas celestiales". Heb. 9:23,24.

El verdadero santuario del que el terrenal era figura, el original del que ese era modelo, existía entonces. Pero en las tinieblas y confusión de Egipto, Israel había perdido la clara noción de eso, lo mismo que de tantas otras cosas que habían estado claras para Abraham, Isaac y Jacob; y mediante esa lección, Dios les proporcionaría el conocimiento del verdadero santuario. No era, por lo tanto, una figura en el sentido de ser un tipo de algo que vendría, y que no existía todavía; sino una figura en el sentido de ser una lección objetiva y representación visible de aquello que existía, pero era invisible, a fin de ejercitarlos en una experiencia de fe y verdadera espiritualidad que les capacitase para ver lo invisible.

Y por medio de todo ello, Dios les estaba revelando, lo mismo que a todo el pueblo para siempre, que es por el sacerdocio, ministerio y servicio de Cristo en el santuario o templo celestial que él mora entre los hombres. Les estaba revelando que en esa fe de Jesús se ministran a los hombres el perdón de los pecados y la expiación o reconciliación, de forma que Dios habita en ellos y anda en medio de ellos, siendo él su Dios y ellos su pueblo; y son apartados así de toda la gente que puebla la faz de la tierra: separados para Dios como sus auténticos hijos e hijas para ser edificados en perfección, en el conocimiento de Dios. Éx. 33:15,16; 2 Cor. 6:16-18; 7:1.